La economía mexicana atraviesa un periodo de "estancamiento económico" que se ha prolongado por varios años, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que apenas alcanza el 0.6% en 2025. Esta cifra, según el análisis del economista Enrique Cárdenas, representa un promedio de apenas 0.8% anual durante la actual administración (2018-2025). Esta falta de dinamismo, sin precedentes en registros comparables, tiene profundas implicaciones en la vida cotidiana de los mexicanos.

Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirman la magnitud del problema. El crecimiento acumulado entre 2018 y 2025 sitúa a la economía mexicana en un "prácticamente sin dinamismo" durante siete años. Si se ajusta por el crecimiento poblacional, el avance por habitante es incluso negativo, con una caída promedio anual de entre –0.02% y –0.2%, de acuerdo con un próximo reporte de "Signos Vitales".

Siete años sin crecimiento sostenido no son meras estadísticas; se traducen directamente en "baja creación de empleo formal", un "deterioro salarial", un "aumento de la informalidad" y "productividad estancada" en amplias regiones y sectores del país. Estas consecuencias económicas impactan directamente en el bienestar y las oportunidades de miles de familias mexicanas.

Las Múltiples Causas del Estancamiento

El estancamiento económico no obedece a una única causa, sino a una "convergencia de factores" que debilitan el potencial de crecimiento del país. Entre los elementos influyentes se encuentran la "inseguridad", el "debilitamiento del Estado de derecho", la "extorsión generalizada", las "altas tasas de interés" y el "uso poco eficiente de recursos públicos" en proyectos de baja rentabilidad social. Asimismo, el "deterioro de carreteras y redes de comunicación", junto con el "insuficiente mantenimiento de infraestructura energética", agravan la situación.

Todos estos elementos convergen en una variable fundamental que sintetiza el problema: la "inversión", tanto pública como privada. La lógica es sencilla: "Si hoy se invierte, mañana habrá más empleos, mayor producción y mejores oportunidades. Si la inversión se frena, el futuro se empobrece."

Desconfianza Empresarial y Deterioro de Expectativas

El ánimo para invertir, medido a través de encuestas de clima de negocios y expectativas económicas, ha permanecido "deprimido" en los últimos años, mostrando un "deterioro adicional en 2025". En enero de 2026, solo un "2% de los especialistas del sector privado" encuestados por el Banco de México consideró que era un buen momento para invertir en el país. El 48% lo calificó como un mal momento, mientras que el restante 50% expresó incertidumbre.

Una de las razones clave de esta pérdida de confianza, según la "Encuesta de Expectativas Empresariales del IPADE" (segundo semestre de 2025), fue la "reforma al Poder Judicial". El 81% de los empresarios calificó dicha reforma como negativa o muy negativa. Este mismo estudio revela una mayor cautela en la toma de decisiones, con "uno de cada tres empresarios" que planeaba invertir cancelando o posponiendo sus proyectos.

Si bien la "volatilidad internacional" asociada a la política de Donald Trump ha alterado equilibrios geopolíticos y económicos, el problema no es exclusivamente externo. Entre los empresarios encuestados por el IPADE a finales de 2025, los principales obstáculos al crecimiento identificados fueron la "inseguridad pública" (19%), la "política de comercio exterior" (15%), la "debilidad del mercado interno" (9%), las "deficiencias en el Estado de derecho" (8%) y la "corrupción" (7%).

Descapitalización: Un Riesgo Estructural

La inversión actual en México "no alcanza para compensar la depreciación del capital existente". Según datos del INEGI, en 2024 la depreciación del capital fijo ascendió a 5 billones de pesos (a precios de 2018), mientras que la inversión total fue de solo 4.8 billones. El resultado fue una "inversión neta negativa de 181 mil millones de pesos", lo que significa que el acervo de edificios, maquinaria, equipo e infraestructura acumulado durante décadas está disminuyendo.

Fachada del Poder Judicial de la Federación en la Ciudad de México.

Esta "descapitalización" es un problema estructural que impide el crecimiento. Cuando un país no repone su capital, se empobrece y pierde su capacidad de generar riqueza y oportunidades para su población. Las consecuencias son claras: "mayor carga de la deuda, presión social derivada de la falta de empleo formal y un deterioro progresivo del bienestar."

Un Llamado Urgente a la Acción

Para revertir esta tendencia es "urgente" un aumento sostenido de la inversión. Sin las condiciones adecuadas, el capital productivo continuará contrayéndose y el estancamiento se profundizará. Cárdenas enfatiza que "no hay salida posible sin crecimiento. Y no hay crecimiento sin inversión. Y no hay inversión sin Estado de derecho confiable y un Poder Judicial autónomo e independiente del control político."

El economista Enrique Cárdenas concluye su análisis con una clara advertencia: el estancamiento económico, si no se atiende, conducirá a un deterioro progresivo del bienestar y a una mayor presión social.

El economista agradeció el espacio brindado por "El Financiero" durante 361 columnas publicadas desde agosto de 2017, donde ha compartido sus reflexiones sobre la economía y la vida pública del país.