El foco del Benfica - Real Madrid no quedó sólo en el resultado. Según Cadena SER, en el Estádio da Luz se vieron gestos de índole racista dirigidos a Vinícius y también hubo lanzamiento de objetos, con una botella que llegó a impactar en el futbolista. En ese contexto, Iturralde González, experto arbitral de la SER, explicó qué opciones contempla la UEFA ante este tipo de incidentes.
La noticia quedó marcada además por un episodio puntual: el presunto insulto racista atribuido al jugador Prestianni, que, según la SER, “se ha llevado todas las portadas”. Sin embargo, el mismo relato advierte que las imágenes del partido mostrarían que no fue el único tipo de discriminación sufrido por Vinícius durante el choque. Ese matiz es clave: la posible actuación de un futbolista y el comportamiento de una parte de la grada abren vías distintas en el plano disciplinario.
De acuerdo con lo reportado, varios aficionados del conjunto portugués habrían aprovechado la celebración del gol del brasileño y otros momentos para realizar gestos racistas contra él. A eso se sumó el lanzamiento de objetos tras el 0-1 y después de la polémica con Prestianni, hasta el punto de que una botella llegó a golpear al jugador del Real Madrid. La SER no detalla cuántas botellas o qué objetos fueron, pero sí subraya el impacto de uno de ellos sobre el futbolista.
Qué puede (y qué no puede) probar la UEFA, según Iturralde
En El Sanedrín, Iturralde afirmó que la UEFA lo va a tener “imposible” para comprobar si realmente se produjo el insulto racista que se le atribuye a Prestianni. Según su explicación, “sólo se podría comprobar” a través de imágenes en las que se vea ese insulto. Y, siempre según la SER, esas imágenes, al menos por el momento, “parecen no existir”.
“Sólo se podría comprobar a través de unas imágenes en las que se vea ese insulto.”
A partir de esa falta de pruebas, el exárbitro introdujo un concepto que, en términos disciplinarios, puede ser determinante: la presunción de inocencia. “Y si no se puede comprobar, todo el mundo tiene presunción de inocencia, incluido Prestianni”, matizó, según el texto de la SER. La distinción es importante porque una cosa es el debate público y otra la posibilidad real de una sanción individual con base probatoria.
El Benfica, el estadio y el impacto de la botella
En lo relativo al club portugués, Iturralde dijo tenerlo claro: la sanción apuntaría al cierre parcial del estadio. Específicamente, señaló “especialmente la zona desde la que cayeron botellas, porque una de ellas le pega a Vinícius”. La SER presenta esa posibilidad como una respuesta disciplinaria vinculada directamente al lanzamiento de objetos, un hecho que sí tendría respaldo en imágenes y en el propio desarrollo del partido.
La discusión sobre Prestianni se centra en un presunto insulto racista que, según Iturralde, sería difícil de probar sin imágenes claras.
Las imágenes del partido, según la SER, mostrarían gestos racistas de aficionados en distintos momentos del encuentro.
Hubo lanzamiento de objetos tras el 0-1 y después de la polémica, con una botella que impactó en Vinícius.
La sanción al Benfica, en la lectura de Iturralde, podría traducirse en cierre parcial “especialmente” del sector desde donde cayeron las botellas.
Los tiempos del castigo: sin “prisas”, según la SER
Iturralde añadió además un elemento de calendario: la sanción “no tiene que llegar con prisas”, porque si el Benfica cae eliminado en el Bernabéu, no volvería a jugar competición europea hasta la próxima temporada. “No sería lo mismo que volviera a tener partido en Portugal la semana que viene”, concluye en la información de la SER. En otras palabras, el impacto práctico del castigo dependería de cuándo el equipo vuelva a actuar bajo jurisdicción UEFA.
El antecedente Webó y el problema de las pruebas
El exárbitro recordó una “jurisprudencia” vinculada al caso de los insultos de un cuarto árbitro a Pierre Webó, y sostuvo que en aquel episodio “tampoco se pudo demostrar”. “Y eso que no se tapó la boca, pero si no hay pruebas, no hay culpable”, matizó, de acuerdo con la SER. El paralelismo apunta al mismo nudo: sin evidencia verificable, las sanciones personales se vuelven extremadamente difíciles de sostener.
La información también recoge un detalle relevante: aquel árbitro “no volvió a pitar”, aunque Iturralde explicó que eso no puede considerarse una sanción en sentido estricto. Según su explicación, la UEFA sostiene que “no hay obligación” de darle partidos a ningún colegiado. Esa aclaración encuadra cómo, a veces, las consecuencias pueden existir sin una resolución formal que se traduzca en un castigo tipificado.
Qué cambios sugiere el debate reglamentario
Más allá del caso concreto, Iturralde cerró con una reflexión sobre el reglamento: dijo que haría falta una modificación de las reglas para evitar que un jugador pueda insultar a otro de forma racista mientras se cubre la cara con la camiseta. En su lectura, “las reglas de momento no le dan a los árbitros las armas para erradicar estos comportamientos”. En ese punto, la SER cita que el sindicato de jugadores dentro de la IFAB ha propuesto que se pueda amonestar a quien se tape la cara con la camiseta al hablar con otro.
El debate se activa por un presunto insulto y por gestos racistas captados en la grada, según la SER.
La posibilidad de sanción individual, según Iturralde, depende de pruebas audiovisuales que permitan verificar lo sucedido.
Para el club, el lanzamiento de objetos con impacto sobre el jugador abre la vía a un cierre parcial del estadio, de acuerdo con el análisis difundido en la SER.
En paralelo, se discuten propuestas para dar más herramientas al arbitraje, como amonestar a quien se cubra la cara con la camiseta al dirigirse a otro jugador.
Como comparación, Iturralde citó una similitud ya existente en el reglamento: “Ahora mismo, sí te da armas para amonestar a un jugador por quitarse la camiseta al marcar un gol...”. La frase busca ilustrar que el marco normativo puede tipificar conductas visibles, mientras deja zonas grises cuando lo determinante ocurre sin una prueba inequívoca. En el caso de Da Luz, esa diferencia entre lo grabable y lo no verificable aparece como el punto de quiebre para definir responsabilidades.




















