La lucha contra la Peste Porcina Africana (PPA) en Cataluña ha entrado en una nueva y preocupante etapa. Un jabalí infectado ha sido detectado fuera del perímetro de seguridad inicial, lo que confirma que el virus ha logrado saltarse las barreras de contención establecidas. El hallazgo de un animal muerto en el municipio de Sant Feliu de Llobregat ha encendido las alarmas y ha obligado a las autoridades a replantear su estrategia y ampliar las zonas de alto riesgo.

El jabalí, un animal con una notable capacidad para recorrer largas distancias, es el principal vector de la enfermedad. El primer foco se detectó a finales de noviembre del año pasado, lo que llevó a establecer dos perímetros de seguridad de 6 y 20 kilómetros de radio en la zona de Barcelona. Sin embargo, el último informe de actualización del Ministerio de Agricultura constata el salto del virus desde la comarca del Vallès Occidental a la del Baix Llobregat, donde ya se habían encontrado otros ejemplares muertos en Molins de Rei.

Las cifras de la expansión

Según los datos oficiales, desde la última actualización del 13 de febrero se han detectado siete jabalíes infectados más, pertenecientes a dos nuevos focos. Con estos, el total asciende a 31 focos notificados hasta la fecha, que involucran a un total de 162 jabalíes positivos. Esta propagación ha obligado a ampliar la zona de alto riesgo a 16 términos municipales, incluyendo ahora Sant Feliu de Llobregat y una pequeña parte de la ciudad de Barcelona.

  • Municipios afectados: Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Terrassa, Rubí, Molins de Rei y Sant Feliu de Llobregat.

  • Medidas de contención: Se ha instalado un doble vallado en Sant Feliu de Llobregat, siguiendo el trazado de la autopista A2 y la línea del AVE.

  • Vigilancia activa: Se analizaron otros 1.112 casos que resultaron negativos, procedentes tanto de animales capturados como de cadáveres hallados.

Ordeig anuncia una "reducción drástica" de jabalíes

El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, ha anunciado un cambio de estrategia. Tras el hallazgo en Sant Feliu, afirmó que se entrará en una nueva fase de lucha contra la enfermedad. Admitió que, si bien no es una buena noticia, el caso positivo sigue estando dentro del perímetro más amplio de 20 kilómetros.

Entraremos en "una nueva fase" de lucha contra la enfermedad para la reducción "drástica y urgente" de jabalíes en el perímetro de 20 kilómetros en torno al primer foco.

Una de las noticias más tranquilizadoras, según el consejero, es que ninguna granja de porcino ha sido afectada por la PPA. Los Servicios Veterinarios Oficiales mantienen controles exhaustivos en las 57 explotaciones localizadas en la zona infectada, sin haber detectado sintomatología compatible con la enfermedad en ninguna de ellas.

Impacto económico y negociación con Bruselas

En el plano económico, Ordeig cifró en un 82% los mercados internacionales reabiertos o regionalizados para la carne de porcino catalana y señaló que la caída del precio "ha tocado fondo". Sin embargo, el camino para la recuperación total es largo. Para que España sea declarada libre de la enfermedad se necesita un año completo sin detectar casos, por lo que cada nuevo foco retrasa esta declaración, clave para exportar a países que no aceptan la zonificación. Paralelamente, se está trabajando con la Comisión Europea para establecer un nuevo sistema de zonificación que se votará en Bruselas y que podría flexibilizar el movimiento de cerdos y sus productos bajo estrictas medidas de bioseguridad.

La "teoría del bocadillo" vuelve a tomar fuerza

Mientras la contención avanza, la investigación sobre el origen del brote se reactiva. El Instituto de Investigación Agroalimentaria (IRTA-CReSA) impulsará un nuevo estudio después de que quedara confirmado que el propio centro no fue el origen del virus. Según el organismo, todo apunta a que las investigaciones deberán centrarse de nuevo en la introducción en el país de alimentos contaminados. Los datos sugieren que el brote se habría iniciado entre septiembre y octubre del año pasado. El objetivo ahora es encontrar los ancestros genéticos del virus para trazar su procedencia.